Natural de…
Se encontraban dos argentinos hablando y uno le dice a otro:
- Fíjate che, como es cierto que Dios es muy humilde, según dicen las Escrituras: nació en Belén, pudiendo haberlo hecho en Buenos Aires.
De lógica
- ¿Sabes cómo se llaman los habitantes de Belén?
- Mmmmm…. ¿Belencianos?
- No. Figuritas.
La puta vida
Dos prostitutas en una esquina en plenas fiestas navideñas.
- Oye, Manoli, ¿tú qué le pides a los Reyes Magos?
- Yo, diez mil. Como a todos.
Dos rubias
Dos rubias se van al bosque a busca un pino para Navidad. Después de dos horas de búsqueda, una le dice a la otra :
- Bueno, ya es suficiente! El próximo pino que veamos lo cogemos, tenga o no tenga bolas de Navidad!
leer más
EL MONIGOTE
Material: Papel. Lápiz. Tijeras. Celo.
Procedimiento:
Recorta el papel dándole forma humana. No hay normas respecto al tamaño y aspecto del monigote. Elige a tu víctima e intenta pegarle el monigote en la espalda sin que se dé cuenta. Hay variantes al respecto: escribir palabras obscenas en el monigote o intentar pegarlo con chinchetas en lugar de celo (esta segunda opción es todo un reto, porque es difícil que la víctima no note la chincheta en su espalda y te pille in situ, con todas sus consecuencias).
¿Qué pasará?
La personita elegida se paseará por el mundo ignorando el por qué la gente se ríe de él a su paso. Como un Santo Inocente. Hasta que alguna alma caritativa le dirá que lleva pegado un monigote en la espalda.
leer más
¿Sabéis? Siempre odié las navidades, pero no porque haya que comprar regalos obligatoriamente o tengas que ir por la calle sonriendo como un gilipollas, sino por la cena con la familia, la de Nochebuena. Que lo de noche, vale, pero lo de buena… Yo mejor la llamaría la Noche de Halloween. Porque solo te apetece (gesto de dar puñaladas) ¡ñic, ñic, ñic!Y hablando de referencias cinematográficas, si lo analizas detenidamente, cenar con tu familia en Nochebuena es como ir al cine gratis. Al principio, aquello es como una película coral de Luis García Berlanga. El timbre de la puerta no deja de sonar y tu cocina se parece al camarote de los Hermanos Marx. Claro, todo el mundo viene contando su pequeña historia, y cada cual tiene un momento de protagonismo. Luego, cuando todos se han sentado, la película se transforma en un cruce entre “Médico de familia”, por la cantidad de comida que hay sobre la mesa, y una versión cutre de “Cosas de Casa”. Todos quieren hacer alguna gracia, pero nadie lo consigue… Yo hago el papel de Steve Urkel. O sea, de pringao.
leer más