<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La Navidad en el Mundo, Navidad 2011, Navidad 2012&#187; Cuentos de navidad</title>
	<atom:link href="http://lanavidad.es/categoria/cuentos-navidad/feed" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://lanavidad.es</link>
	<description>La Navidad, un sitio para disfrutar de estas navidades y fiestas en todo el planeta.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 05 Jan 2012 12:05:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>La leyenda del abeto navideño</title>
		<link>http://lanavidad.es/la-leyenda-del-abeto-navideno/1609</link>
		<comments>http://lanavidad.es/la-leyenda-del-abeto-navideno/1609#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 01 Jan 2012 17:30:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noemi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>
		<category><![CDATA[leyendas navideñas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/?p=1609</guid>
		<description><![CDATA[Se ha alejado ya navidad, pero ambiente sigue por unos días más con el entrañable espíritu navideño y por ello aprovecharemos estos últimos días previos a la gran celebración del Día de Reyes cuando realmente se cierran las fiestas navideñas, para contarles algunas de las más famosas leyendas navideñas que circulan por el mundo y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://lanavidad.es/wp-content/uploads/ABETO-CUBIERTOPIES.jpg"><img class="size-full wp-image-1610 aligncenter" src="http://lanavidad.es/wp-content/uploads/ABETO-CUBIERTOPIES.jpg" alt="abeto" width="375" height="500" /></a></p>
<p style="text-align: justify">Se ha alejado ya <a title="el acebo y los celtas" href="http://navidad.es/679/el-acebo-y-los-celtas/" target="_blank">navidad</a>, pero ambiente sigue por unos días más con el entrañable espíritu navideño y por ello aprovecharemos estos últimos días previos a la gran celebración del Día de Reyes cuando realmente se cierran las fiestas navideñas, para contarles algunas de las más famosas <strong>leyendas navideñas </strong>que circulan por el mundo y que muchas datan de la Edad Media en Europa. Estas leyendas han ido transmitiendo por generaciones sin perder pese a la modernidad, el encanto de todos los relatos navideños.</p>
<p style="text-align: justify">Como sabes, el abeto ha sido siempre considerado el árbol navideño por excelencia, su hermosa imagen y tamaño contribuyen a hacerlo el centro de todas las miradas dentro de la <strong>decoración navideña tradicional, </strong>pero no es solo por su saludable apariencia que el abeto es el árbol de navidad tradicional, a su popularidad ha contribuido una leyenda de Centroeuropa que data de los años de la Edad Media y que relata cómo fue que entre muchos árboles, el abeto se convirtió en un árbol navideño.</p>
<p style="text-align: justify"><span id="more-1609"></span></p>
<p style="text-align: justify">Relata la <strong>leyenda navideña del abeto, </strong>que previo al nacimiento del niño Jesús, fueron convocadas todas las criaturas vivientes a presentarle sus saludos al hijo de Dios, para ello tanto animales como plantas tomaron camino a Belén para rendir tributo al Mesías que estaba por nacer. En un apartado lugar del bosque vivía un solitario abeto a quien nadie avisó del gran acontecimiento que estaba por ocurrir y cuando extrañado de la ausencia del canto de pájaros y demás preguntó a un gorrión que marchaba presuroso aquel le informó de la buena nueva.</p>
<p style="text-align: justify">El abeto decidió como todos, marchar a Belén y saludar al niño Dios, pero en el camino hubo de encontrarse con mil inconvenientes, nevadas, pérdidas de rumbo, pero él no cejó en su empeño y bastante lastimado en sus ramas y habiendo perdido muchas hojas llegó al pesebre cuando ya todos estaban por marcharse y habían saludado al niño Jesús. Entristecido vio que no podría como el resto saludarlo, pero el niño Jesús divisó al triste abeto y le sonrío&#8230;desde aquel día el abeto por haber sido el único árbol que contra toda dificultad llegó al pesebre, se convirtió en el árbol de navidad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/la-leyenda-del-abeto-navideno/1609/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Abeto un entrañable relato navideño</title>
		<link>http://lanavidad.es/el-abeto-un-entranable-relato-navideno/1320</link>
		<comments>http://lanavidad.es/el-abeto-un-entranable-relato-navideno/1320#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 30 Nov 2011 17:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Noemi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>
		<category><![CDATA[árbol de Navidad]]></category>
		<category><![CDATA[navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/?p=1320</guid>
		<description><![CDATA[La navidad supone un tiempo de reflexión y solidaridad, un más allá de la actitud consumista que suele imperar en la temporada, y por ello es importante retomar las cosas importantes de la celebración. Y aunque la temporada se llena de clásicos relatos navideños que transmiten precisamente esos sentimientos de amistad y fraternidad navideña, algunos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">
<p><a href="http://lanavidad.es/wp-content/uploads/220px-Arbol_Navidad_03.gif"><img class="size-full wp-image-1322 aligncenter" src="http://lanavidad.es/wp-content/uploads/220px-Arbol_Navidad_03.gif" alt="arbol de navidad" width="220" height="293" /></a></p>
<p style="text-align: justify"><a title="superticiones y creencias navideñas" href="http://navidad.es/9921/supersticiones-y-creencias-navidenas/" target="_blank">La navidad</a> supone un tiempo de reflexión y solidaridad, un más allá de la actitud consumista que suele imperar en la temporada, y por ello es importante retomar las cosas importantes de la celebración. Y aunque la temporada se llena de clásicos relatos navideños que transmiten precisamente esos sentimientos de amistad y fraternidad navideña, algunos resultan agradables reflexiones que nos llevan a pensar en ello, y a plantearnos esos sentimientos y no solo para navidad sino para cada día.</p>
<p style="text-align: justify">Hoy te contamos sobre &#8220;El abeto&#8221; una historia navideña del genial autor de historias infantiles Hans Christian Andersen, que destinada a los niños y el entorno de la celebración navideña, resulta una fábula entretenida pero que pretende dejar un mensaje que ya no es solo para niños, sino para todos en el sentido de que quizá debemos ver siempre hacia lo que nos rodea antes de lamentarnos por no tener aquellas cosas que quizá al tenerlas no nos hagan tan felices.</p>
<p style="text-align: justify"><span id="more-1320"></span></p>
<p style="text-align: justify"><strong>El Abeto de Hans Christian Andersen, </strong>nos relata la historia de un tierno abeto que viviendo en un bosque se queja de su vida actual y añora cambiar de ambiente, ¿te ha pasado? nos ha pasado en algún momento a todos. Nuestro abeto se queja de su juventud que lo mantiene atado al bosque cuando cada navidad llegan los hombres a seleccionar los más hermosos abetos para adornar algún salón navideño, y el abeto como cualquier espíritu juvenil añora &#8220;conocer mundo y dejar de lado su aburrida existencia&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify">Pero el tiempo transcurre y el abeto se ha convertido en un maravilloso árbol, ya sus ramas son encantadoras opciones para decorar y resulta atractivo para los que cada año lo han dejado de lado, y ahora ha sido llevado a una casa para convertirse en el árbol de una familia feliz en navidad. El abeto no podía ser más feliz, sus sueños se han realizado. Su alegría es total cuando lo reciben con júbilo los pequeños del hogar, lo llenan de ornamentos y se convierte en el protagonista de la celebración, siendo admirado por los visitantes al hogar.</p>
<p style="text-align: justify">Todo cambiará cuando transcurran los días y llegue un nuevo año, nuestro abeto es relegado al olvido, retirados sus encantadores ornamentos, es enviado a la basura, que ya no es navidad y no es útil para decorar. Con tristeza comprueba el abeto, que quizá la vida que tenía era mejor que el destino que ahora le toca enfrentar, y que perdió mucho tiempo de su juventud lamentándose por su vida en lugar de disfrutarla&#8230;entrañable reflexión que vale siempre..<em>disfrutar lo que se tiene y no desaprovechar los momentos de cada día añorando un futuro que no conocemos.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/el-abeto-un-entranable-relato-navideno/1320/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Manualidad navideña: postales adornadas con lentejas y arroz</title>
		<link>http://lanavidad.es/manualidad-navidena-postales-adornadas-con-lentejas-y-arroz/817</link>
		<comments>http://lanavidad.es/manualidad-navidena-postales-adornadas-con-lentejas-y-arroz/817#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Nov 2010 14:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Adornos navideños]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>
		<category><![CDATA[felicitaciones navidad]]></category>
		<category><![CDATA[manualidades navideñas]]></category>
		<category><![CDATA[postales navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/?p=817</guid>
		<description><![CDATA[Si en el día de ayer os enseñábamos la forma de crear una postal navideña con purpurina, hoy seguimos con este tema de manualidades, pero esta vez lo haremos con otro tipo de elementos como son las lentejas y el arroz. Podemos pensar que puede ser una tarea difícil crearlas utilizando arroz, pero nada de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Si en el día de ayer os enseñábamos la forma de crear una <a title="postal navideña con purpurina" href="http://lanavidad.es/crea-tus-propias-postales-de-navidad-con-purpurina/815" target="_blank">postal navideña con purpurina</a>, hoy seguimos con este tema de manualidades, pero esta vez lo haremos con otro tipo de elementos como son las <strong>lentejas y el arroz</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Podemos pensar que puede ser una tarea difícil crearlas utilizando arroz, pero nada de lo contrario y para ello os dejamos el vídeo para que podáis ver como crearla.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de las lentejas y el arroz comentado, también utilizaremos otros elementos como son <strong>cartulinas de colores, pegamento de barra y liquido, tijeras, un pincel, rotuladores, purpurina y un palo de naranjo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-817"></span>A continuación podéis ver el vídeo sobre esta manualidad.</p>
<p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="450" height="278" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/-DvHTAsjjg0?fs=1&amp;hl=es_ES" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="450" height="278" src="http://www.youtube.com/v/-DvHTAsjjg0?fs=1&amp;hl=es_ES" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Vía: <a title="Postañes navideñas con lentejas y arroz" href="http://navidad.es/6986/manualidad-hacer-postales-navidenas-con-lentejas-y-arroz" target="_blank">Navidad</a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/manualidad-navidena-postales-adornadas-con-lentejas-y-arroz/817/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Ángel de los Niños</title>
		<link>http://lanavidad.es/el-angel-de-los-ninos/246</link>
		<comments>http://lanavidad.es/el-angel-de-los-ninos/246#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 29 Dec 2007 12:18:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/el-angel-de-los-ninos/246</guid>
		<description><![CDATA[Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios: - Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy. - Entre muchos ángeles escogí uno para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:</p>
<p>- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy.<br />
- Entre muchos ángeles escogí uno para tí, que te está esperando y que te cuidará.</p>
<p>- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.<br />
- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.</p>
<p>-¿Y cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?<br />
- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.</p>
<p>-¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?<br />
- Tu ángel te juntará las manitas te enseñará a orar y podrás hablarme.<br />
<span id="more-246"></span><br />
- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?<br />
- Tu ángel te defenderá más aún a costa de su propia vida.</p>
<p>- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.<br />
- Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.</p>
<p>En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando&#8230;</p>
<p>-¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre!. ¿Cómo se llama mi ángel?<br />
- Su nombre no importa, tu le dirás : MAMÁ.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/el-angel-de-los-ninos/246/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El niño que lo quiere todo</title>
		<link>http://lanavidad.es/el-nino-que-lo-quiere-todo/227</link>
		<comments>http://lanavidad.es/el-nino-que-lo-quiere-todo/227#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 22 Dec 2007 17:18:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/el-nino-que-lo-quiere-todo/227</guid>
		<description><![CDATA[Había una vez un niño que se llamaba Jorge, su madre María y el padre Juan. En el día de los Reyes Magos se pidió más de veinte cosas. Su madre le dijo: Pero tú comprendes que mira te voy a decir que los Reyes Magos tienen camellos, no camiones, segundo, no te caben en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Había una vez un niño que se llamaba Jorge, su madre María y el padre Juan. En el día de los Reyes Magos se pidió más de veinte cosas. Su madre le dijo: Pero tú comprendes que mira te voy a decir que los Reyes Magos tienen camellos, no camiones, segundo, no te caben en tu habitación, y, tercero, mira otros niños tú piensa en los otros niños, y no te enfades porque tienes que pedir menos.</p>
<p>El niño se enfadó y se fue a su habitación. Y dice su padre a María: Ay, se quiere pedir casi una tienda entera, y su habitación está llena de juguetes.<br />
María dijo que sí con la cabeza. El niño dijo con la voz baja: Es verdad lo que ha dicho mamá, debo de hacerles caso, soy muy malo.</p>
<p>Llegó la hora de ir al colegio y dijo la profesora: Vamos a ver, Jorge, dinos cuántas cosas te has pedido.<br />
<span id="more-227"></span><br />
Y dijo bajito: Veinticinco. La profesora se calló. Cuando terminó todos se fueron y la señorita le dijo a Jorge que no tenía que pedir tanto. Cuando sus padres se tuvieron que ir, Jorge cambió inmediatamente la carta, aunque se pidió quince cosas. Cuando llegaron sus padres les dijo que había quitado diez cosas de la lista. Los padres pensaron: Bueno, no está mal.<br />
Y dijeron: ¿Y eso lo vas a compartir con tus amigos?</p>
<p>Jorge dijo: No, porque son míos y no los quiero compartir.</p>
<p>Se dieron cuenta de que no tenía ni Belén ni árbol de Navidad. Y fueron a una tienda, pero se habían agotado. Fueron a todas partes, pero nada. El niño mientras iba en el coche vio una estrella y rezó esto: Ya sé que no rezo mucho, perdón, pero quiero encontrar un Belén y un árbol de Navidad. De pronto, se les paró el coche, se bajaron, y se les apareció un ángel que dijo a Jorge: Has sido muy bueno en quitar cosas de la lista así que os daré el Belén y el árbol. Pasaron tres minutos y continuó el ángel: Miren en el maletero y veréis. Mientras el ángel se fue. Juan dijo: ¡Eh, muchas gracias! Pero, ¿qué pasa con el coche? Y dijo la madre: ¡Anda, si ya funciona! ¡Se ha encendido solo! Y el padre dio las gracias de nuevo.</p>
<p>Por fin llegó el día tan esperado, el día de los Reyes Magos. Cuando Jorge se levantó y fue a ver los regalos que le habían traído, se llevó una gran sorpresa. Le habían traído las veinticinco cosas de la lista. Enseguida, despertó a sus padres y les dijo que quería repartir sus juguetes con los niños más pobres.</p>
<p>Pasó una semana y el niño trajo a casa a muchos niños pobres. La madre de Jorge hizo el chocolate y pasteles para todos. Todos fueron muy felices. Y colorín, colorado, este cuento acabado.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/el-nino-que-lo-quiere-todo/227/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Romance del Nacimiento (San Juan de la Cruz)</title>
		<link>http://lanavidad.es/romance-del-nacimiento-san-juan-de-la-cruz/198</link>
		<comments>http://lanavidad.es/romance-del-nacimiento-san-juan-de-la-cruz/198#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 15 Dec 2007 17:28:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/romance-del-nacimiento-san-juan-de-la-cruz/198</guid>
		<description><![CDATA[Ya que era llegado el tiempo en que de nacer había, así como desposado de su tálamo salía, abrazado con su esposa, que en sus brazos la traía, al cual la graciosa Madre en su pesebre ponía, entre unos animales que a la sazón allí había, los hombres decían cantares, los ángeles melodía, festejando el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya que era llegado el tiempo<br />
en que de nacer había,<br />
así como desposado<br />
de su tálamo salía,</p>
<p>abrazado con su esposa,<br />
que en sus brazos la traía,<br />
al cual la graciosa Madre<br />
en su pesebre ponía,</p>
<p>entre unos animales<br />
que a la sazón allí había,<br />
los hombres decían cantares,<br />
los ángeles melodía,</p>
<p>festejando el desposorio<br />
que entre tales dos había,<br />
pero Dios en el pesebre<br />
allí lloraba y gemía,<br />
<span id="more-198"></span></p>
<p>que eran joyas que la esposa<br />
al desposorio traía,<br />
y la Madre estaba en pasmo<br />
de que tal trueque veía:</p>
<p>el llanto del hombre en Dios,<br />
y en el hombre la alegría,<br />
lo cual del uno y del otro<br />
tan ajeno ser solía</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/romance-del-nacimiento-san-juan-de-la-cruz/198/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El cocinero de Nochebuena</title>
		<link>http://lanavidad.es/el-cocinero-de-nochebuena/159</link>
		<comments>http://lanavidad.es/el-cocinero-de-nochebuena/159#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 07 Dec 2007 20:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/el-cocinero-de-nochebuena/159</guid>
		<description><![CDATA[Ésta es la historia de un cocinero que debía preparar una sabrosa cena de Nochebuena. Había trabajado tanto durante los meses precedentes que se vio abandonado por la inspiración, precisamente en la época más importante del año. Pasaba el día pensando e ideando menús navideños, sin que ninguno de ellos lograra satisfacerle. Así llegó la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://lanavidad.es/wp-content/uploads/cocinero1.jpg" title="cocinero"><img src="http://lanavidad.es/wp-content/uploads/cocinero1.thumbnail.jpg" alt="cocinero" align="left" hspace="3" vspace="3" /></a>Ésta es la historia de un cocinero que debía preparar una sabrosa cena de Nochebuena. Había trabajado tanto durante los meses precedentes que se vio abandonado por la inspiración, precisamente en la época más importante del año. Pasaba el día pensando e ideando menús navideños, sin que ninguno de ellos lograra satisfacerle. Así llegó la víspera de Navidad y él seguía huérfano de ideas.</p>
<p>Tan cansado estaba que le pudo el sueño y se quedó dormido sobre la mesa de la cocina, rodeado de libros y cuadernos de recetas. Se vio convertido en un orondo Papá Noel con su abultado saco al hombro, y viajando a bordo de un bello trineo que se deslizaba silencioso por la nieve al son de un dulce tintineo de campanillas. Desconocía el lugar al que se dirigía, pero intuía que el trineo conocía su destino. Porque debo decir que el vehículo que le transportaba no era tirado por ciervos ni por renos, sino que únicamente se desplazaba guiado por una fuerza invisible.</p>
<p><span id="more-159"></span>Una vez finalizado el viaje, el trineo se detuvo ante una rústica casita en el bosque, de cuya chimenea escapaba un inmaculado y cálido humo blanco. Llamó a la puerta y ésta se abrió al instante, sin que nadie apareciera tras ella. Entró en la casa y halló un bello salón decorado con toques navideños que provocó en él una profunda y hogareña sensación. Un pequeño abeto le hacía guiños junto a la chimenea encendida, cuyos troncos crepitaban e iluminaban la estancia con sus llamas, y de la que colgaban unos calcetines de bellos colores, esperando ser llenados de regalos. En el centro de la estancia, una acogedora mesa, bellamente dispuesta y con las velas encendidas, esperaba ser cubierta de manjares. No había nadie a su alrededor, y sin embargo se sentía acompañado por presencias invisibles que él percibía, aún sin verlas. Depositó el saco en el suelo y se dispuso a abrirlo. Desconocía lo que podía albergar y por un momento sintió que su corazón latía con más fuerza. Se sentó en una mullida butaca junto a la chimenea y con manos temblorosas empezó a extraer el contenido.</p>
<p>Lo primero que apareció fue una bella sopera con una reconfortante Sopa de Crema, hecha con una gallina entera, aderezada con unos diminutos dados de su pechuga. Levantó la tapa y una oleada de vapor repleto de aromas empañó sus gafas. Después, un dorado y casi líquido Queso Camembert hecho al horno, con aromas de ajo y vino blanco, acompañado de un crujiente pan hizo que su boca se llenara de agua. Hundió la nariz en él y lo depositó sobre la mesa. Su tercer hallazgo fue una Pierna de Cerdo rellena con ciruelas pasas y beicon ahumado que venía acompañada de un sin fin de guarniciones, a cual más apetitosas: cremoso puré de patata aromatizado con aceite de ajo y con mostaza, salsas agridulces y chutneys irresistibles, compota de manzana con vinagre y miel&#8230; ¡de ensueño! Dispuso la inmensa fuente en el centro de la mesa y aspiró los intensos aromas que aquella sinfonía de contrastes culinarios le ofrecía. En un rincón del salón, reparó en una mesita auxiliar dispuesta para los postres y allí colocó un crujiente Strudel de Manzana y nueces y una espectacular Anguila de Mazapán, una dulcera de cristal que albergaba una deliciosa Compota de Navidad al Oporto y un insólito Helado de Polvorones. Apenas podía creer lo que estaba sucediendo, se sentía embargado por la emoción. El menú tocaba a su fin y comprendió que era hora de abandonar aquella cálida casita, para dejar que sus moradores disfrutaran en la intimidad de las exquisitas viandas que había traído en su saco. Pensó que los manjares se enfriarían si no lo hacía pronto, pero comprendió que el calor, material y espiritual, que invadía todos y cada uno de los rincones de la estancia se encargaría de mantenerlos a la temperatura adecuada.</p>
<p>Como toque final a su visita, llenó los calcetines de la chimenea con figuritas de mazapán, polvorones y turrones, que sin duda harían las delicias de los niños&#8230; y de los menos niños. Le despertó el borboteo de un caldo que había dejado en el fuego y que amenazaba con desbordar el puchero. Era ya de madrugada, pero aún tenía tiempo de ponerse manos a la obra y elaborar el menú de la casita del bosque. La fuerza invisible que guiaba el trineo no era otra cosa que el amor que el cocinero sentía por el mundo de la cocina.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/el-cocinero-de-nochebuena/159/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La niña de los fósforos</title>
		<link>http://lanavidad.es/la-nina-de-los-fosforos/88</link>
		<comments>http://lanavidad.es/la-nina-de-los-fosforos/88#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 27 Nov 2007 12:00:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[andersen]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/la-nina-de-los-fosforos/88</guid>
		<description><![CDATA[Cuento clásico navideño de Hans Christian Andersen ¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos. Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://lanavidad.es/wp-content/uploads/nina_de_los_fosforos.jpg" title="La Niña de los Fosforos"><img border="3" vspace="3" align="left" width="102" src="http://lanavidad.es/wp-content/uploads/nina_de_los_fosforos.jpg" hspace="3" alt="La Niña de los Fosforos" height="124" /></a>Cuento clásico navideño de <strong>Hans Christian Andersen</strong></p>
<p>¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.</p>
<p>Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.</p>
<p>La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha <span id="more-88"></span>hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.</p>
<p>Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!</p>
<p>Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.</p>
<p>Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.</p>
<p>-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: &#8220;Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios&#8221;.</p>
<p>Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.</p>
<p>-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!</p>
<p>Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.</p>
<p>Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.</p>
<p>-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.</p>
<p>Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/la-nina-de-los-fosforos/88/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un Sueño de Navidad</title>
		<link>http://lanavidad.es/un-sueno-de-navidad/46</link>
		<comments>http://lanavidad.es/un-sueno-de-navidad/46#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 21 Nov 2007 10:54:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/un-sueno-de-navidad/46</guid>
		<description><![CDATA[La noche tenía un Cielo brillante. Las estrellas habían salido en alegres grupos para iluminarlo y advertir y precisar ante los habitantes de la tierra que era la víspera de la Navidad, por lo que nadie podía tener amarguras, ni peleas, ni guerras. Se acercaba el Nacimiento de Jesús, la mejor noticia que el Mundo iba a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La noche tenía un Cielo brillante. Las estrellas habían salido en alegres grupos para iluminarlo y advertir y precisar ante los habitantes de la tierra que era la víspera de la Navidad, por lo que nadie podía tener amarguras, ni peleas, ni guerras. Se acercaba el Nacimiento de Jesús, la mejor noticia que el Mundo iba a recibir por los siglos de los siglos.     Era, en cierta forma, el mensaje de paz que la Madre Naturaleza lanzaba, en una estación invernal, a un mundo convulsionado por las guerras, por los espíritus belicosos, por los hombres que habían olvidado que muy jóvenes, desde su nacimiento, habían creado un núcleo denominado Familia, que con el paso de los años se estaba desintegrando, con lo cual los grandes valores morales y éticos, dolorosamente, se escabullían.  </p>
<p>También ese Cielo tan preciosamente iluminado quería despertar la conciencia de tántos y tántos jóvenes -hombres y mujeres-  sumidos en la más tremenda oscuridad porque una vez, pese a las numerosas advertencias, ingresaron en el mundo de las drogas. Y a muchísimos les costaba salir luego de ellas. Y, generalmente, pasaban a convertirse en delincuentes porque su adicción les obligaba a matar o a robar. <span id="more-46"></span></p>
<p>El Cielo quería con esa luminosidad indicar el camino para quienes son causantes de las grandes epidemias que, como el Sida, van extendiéndose por el mundo, y señalarles que, con mínimas precauciones, podían evitar su propagación y no seguir siendo la causa de miles y miles de muertes. </p>
<p>Quería también el Cielo, rodeado de estrellas que se mantenían firmes y no eran fugaces, dar una luz de esperanza para  millones de personas víctimas del racismo y la xenofobia, por el color de su piel, por su procedencia, por su condición ecónomica débil, para que tuvieran un hálito de paz y pensaran que un día no muy lejano serían bien recibidos y desaparecerían todas las persecuciones, los malos y despectivos tratos, las mofas y podrían trabajar y establecerse en países que no eran los suyos para ayudar a crear riquezas y poder subsistir decorosamente.  </p>
<p>La víspera del Nacimiento del Niño Dios, un Cielo tan resplandeciente, pretendía indicar que todas las religiones eran igualmente respetables y que en nombre de ninguna de ellas se podía incitar al crimen, al terrorismo, a la violencia porque, precisamente Dios, creó al mundo para que la gente se entendiese mediante la palabra. </p>
<p>Desde miles de kilómetros de distancia, el Cielo ofrecía a la vista un hermoso panorama, como queriendo decir que iban a desaparecer las desigualdades sociales; que los hombres y mujeres de buena voluntad contarían con los recursos indispensables para su supervivencia y que la pobreza y la miseria pasarían a ser elementos de un lejano pasado. Así se conseguiría que la felicidad fuera la norma general , que ya nadie pasaría hambre, que todos contarían con una vivienda digna, con eficientes sistemas de salud y de educación, sin prejuicios sociales ni discriminaciones. </p>
<p>En fin, ese conglomerado de estrellas no se había asomado al Cielo para darle un simple colorido. No. En cada uno de sus reflejos luminosos traía un mensaje específico para que se acabaran las guerras; para que la familia volviera a ser  ese gran núcleo compacto donde predominase el diálogo,  como símbolo de unidad; para que desapareciesen las pandemias, causantes de tántas muertes; para que no hubiese nunca más las drogas malignas y se eliminaran para siempre las redes de narcotraficantes; para que el blanco, el negro, el amarillo y todas las razas convivieran pacíficamente ayudándose unas a otras;  para que todas las religiones se uniesen en un sólo objetivo de ser auténticas guías espirituales y, en su nombre, no volviesen a aparecer vientos bélicos; para que en todo el mundo las divergencias, las diferencias entre los seres humanos encontraran la solución mediante el diálogo. </p>
<p>Todo esto lo soñé con una extrema felicidad, con el orgullo de pertenecer a una raza humana que había encontrado, sin vacilaciones, por fin, el camino amplio de la confraternización; el Cielo parecía decirme: &#8220;goza bien de esta noche, que a lo mejor nunca se repetirá. Pero cuando despiertes trata de convertirte en una adalid de las buenas  y nobles causas. Debes formar causa común con tu familia, con tus amigos, para que todos, como una sóla persona, procuren hacer el bien&#8221;.    </p>
<p>Pero, desafortunadamente todo era un sueño. Tuve que despertar y encontrarme con  la realidad, con esa cruda realidad, que muchas veces, con gesto dolorido, remueve las entrañas ante tántos hechos dolorosos, tristes, injustos y amargos que se viven a diario  Durante la noche la lluvia y la nieve se habían entremezclado y el Cielo había estado permanentemente a oscuras. Mi mente había ideado un mundo digno. Un mundo construido para el ser humano. Un mundo, sin embargo, destruido por el propio ser humano, debido a su egoísmo, a no saber alejar de su corazón las malas obras y la cizaña y  por tener abierta su mente y su pensamiento para el mal  cerrándole todas sus puertas al bien. La noche tenía un Cielo brillante. Las estrellas habían salido en alegres grupos para iluminarlo y advertir y precisar ante los habitantes de la tierra que era la víspera de la Navidad, por lo que nadie podía tener amarguras, ni peleas, ni guerras. Se acercaba el Nacimiento de Jesús, la mejor noticia que el Mundo iba a recibir por los siglos de los siglos.</p>
<p>Era, en cierta forma, el mensaje de paz que la Madre Naturaleza lanzaba, en una estación invernal, a un mundo convulsionado por las guerras, por los espíritus belicosos, por los hombres que habían olvidado que muy jóvenes, desde su nacimiento, habían creado un núcleo denominado Familia, que con el paso de los años se estaba desintegrando, con lo cual los grandes valores morales y éticos, dolorosamente, se escabullían. También ese Cielo tan preciosamente iluminado quería despertar la conciencia de tántos y tántos jóvenes -hombres y mujeres- sumidos en la más tremenda oscuridad porque una vez, pese a las numerosas advertencias, ingresaron en el mundo de las drogas. Y a muchísimos les costaba salir luego de ellas. Y, generalmente, pasaban a convertirse en delincuentes porque su adicción les obligaba a matar o a robar.</p>
<p>El Cielo quería con esa luminosidad indicar el camino para quienes son causantes de las grandes epidemias que, como el Sida, van extendiéndose por el mundo, y señalarles que, con mínimas precauciones, podían evitar su propagación y no seguir siendo la causa de miles y miles de muertes. Quería también el Cielo, rodeado de estrellas que se mantenían firmes y no eran fugaces, dar una luz de esperanza para millones de personas víctimas del racismo y la xenofobia, por el color de su piel, por su procedencia, por su condición ecónomica débil, para que tuvieran un hálito de paz y pensaran que un día no muy lejano serían bien recibidos y desaparecerían todas las persecuciones, los malos y despectivos tratos, las mofas y podrían trabajar y establecerse en países que no eran los suyos para ayudar a crear riquezas y poder subsistir decorosamente. La víspera del Nacimiento del Niño Dios, un Cielo tan resplandeciente, pretendía indicar que todas las religiones eran igualmente respetables y que en nombre de ninguna de ellas se podía incitar al crimen, al terrorismo, a la violencia porque, precisamente Dios, creó al mundo para que la gente se entendiese mediante la palabra.</p>
<p>Desde miles de kilómetros de distancia, el Cielo ofrecía a la vista un hermoso panorama, como queriendo decir que iban a desaparecer las desigualdades sociales; que los hombres y mujeres de buena voluntad contarían con los recursos indispensables para su supervivencia y que la pobreza y la miseria pasarían a ser elementos de un lejano pasado. Así se conseguiría que la felicidad fuera la norma general , que ya nadie pasaría hambre, que todos contarían con una vivienda digna, con eficientes sistemas de salud y de educación, sin prejuicios sociales ni discriminaciones.</p>
<p>En fin, ese conglomerado de estrellas no se había asomado al Cielo para darle un simple colorido. No. En cada uno de sus reflejos luminosos traía un mensaje específico para que se acabaran las guerras; para que la familia volviera a ser ese gran núcleo compacto donde predominase el diálogo, como símbolo de unidad; para que desapareciesen las pandemias, causantes de tántas muertes; para que no hubiese nunca más las drogas malignas y se eliminaran para siempre las redes de narcotraficantes; para que el blanco, el negro, el amarillo y todas las razas convivieran pacíficamente ayudándose unas a otras; para que todas las religiones se uniesen en un sólo objetivo de ser auténticas guías espirituales y, en su nombre, no volviesen a aparecer vientos bélicos; para que en todo el mundo las divergencias, las diferencias entre los seres humanos encontraran la solución mediante el diálogo.</p>
<p>Todo esto lo soñé con una extrema felicidad, con el orgullo de pertenecer a una raza humana que había encontrado, sin vacilaciones, por fin, el camino amplio de la confraternización; el Cielo parecía decirme: &#8220;goza bien de esta noche, que a lo mejor nunca se repetirá. Pero cuando despiertes trata de convertirte en una adalid de las buenas y nobles causas. Debes formar causa común con tu familia, con tus amigos, para que todos, como una sóla persona, procuren hacer el bien&#8221;.</p>
<p> Pero, desafortunadamente todo era un sueño. Tuve que despertar y encontrarme con la realidad, con esa cruda realidad, que muchas veces, con gesto dolorido, remueve las entrañas ante tántos hechos dolorosos, tristes, injustos y amargos que se viven a diario Durante la noche la lluvia y la nieve se habían entremezclado y el Cielo había estado permanentemente a oscuras. Mi mente había ideado un mundo digno. Un mundo construido para el ser humano. Un mundo, sin embargo, destruido por el propio ser humano, debido a su egoísmo, a no saber alejar de su corazón las malas obras y la cizaña y por tener abierta su mente y su pensamiento para el mal cerrándole todas sus puertas al bien.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/un-sueno-de-navidad/46/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Ángel de los Niños  Anónimo</title>
		<link>http://lanavidad.es/el-angel-de-los-ninos-anonimo/45</link>
		<comments>http://lanavidad.es/el-angel-de-los-ninos-anonimo/45#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 21 Nov 2007 10:36:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuentos de navidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://lanavidad.es/el-angel-de-los-ninos-anonimo/45</guid>
		<description><![CDATA[Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy. - Entre muchos ángeles escogí uno para tí, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana">Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:</font><font size="2" face="Verdana">- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy.<br />
- Entre muchos ángeles escogí uno para tí, que te está esperando y que te cuidará.</p>
<p>- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.<br />
- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.</p>
<p>-¿Y cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?<br />
- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.<br />
<span id="more-45"></span><br />
-¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?<br />
- Tu ángel te juntará las manitas te enseñará a orar y podrás hablarme.</p>
<p>- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?<br />
- Tu ángel te defenderá más aún a costa de su propia vida.</p>
<p>- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.<br />
- Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.</p>
<p>En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando&#8230;</p>
<p>-¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre!. ¿Cómo se llama mi ángel?<br />
- Su nombre no importa, tu le dirás : MAMÁ. <font size="1"><br />
</font></p>
<p></font></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lanavidad.es/el-angel-de-los-ninos-anonimo/45/feed</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
<!-- WP Super Cache is installed but broken. The path to wp-cache-phase1.php in wp-content/advanced-cache.php must be fixed! -->
